Por un Swiftianismo epistolar
Diccionario de irresponsabilidades y lugares comunes. Entrada 1.- "No te pido nada".
Y, sin embargo…
Relacionarse es pedir, vivir es pedir, callar es pedir, follar es pedir.
En cualquier contexto social, en cualquier interacción personal, en cualquier comunicación entre seres humanos, cada gesto, cada silencio y cada palabra incluyen una petición, sea explícita y verbalizada o no. Que esa petición sea irrelevante (pedir la sal a la hora de la ensalada), o crucial en nuestra vida (pedirle a alguien que se quede cuando ya ha decidido abandonarte) no excluye el hecho de que en todos esos casos una petición está siendo formulada. "No te pido nada" sería el disfraz de "no quiero nada de ti" (el mundo de Juan Tamarit: la lealtad es un acto de fe, como si de una liturgia religiosa oficiada por David Copperfield se tratara) o de "no quiero decir lo que quiero para no aceptar posibles responsabilidades ulteriores" (el niño que espera ante el carrito de los helados porque espera que le compren o regalen uno, pero no lo pide para no tener que afrontar la plausible negativa y, así, decir [se], si se lo dieron, que él no tuvo nada que ver y es responsabilidad exclusiva del heladero y, si no se lo dieron que, al fin y al cabo, él no había pedido nada- en ambos casos lo acontecido o desacontecido no es responsabilidad suya). En cualquier caso, por doloroso que pudiera llegar a ser para uno que le dijeran "no te pido nada", lo más terrible es que quien formula frase tan espantosa está renunciando a su conciencia y/o a su responsabilidad. Quizá buscar una forma ligera de vivir en la que la conciencia y la responsabilidad estén excluídas o amortiguadas sea más sencillo y menos gravoso. Prefiero la carga de la conciencia y la responsabilidad. Cuando uno renuncia a ellas, la deslealtad es una consecuencia inmediata.
Seco y amargo como suelo, en el desierto está mi fuente.
Para colmo, si quien formula un "no te pido nada" está pidiendo algo, como defiendo, desea que esa petición sea adivinada, es decir, está renunciando a ser conocido. Luego podrá decir "yo no te había pedido nada" en el caso de que deje de interesarle. Un juego perverso y malsano del que sólo sale beneficiado ese mundo de Tamarit en el que se agazapa la hipocresía.

A veces uno pide. Otras no pide. A veces uno reza y hasta resulta que sus ruegos son oídos.
Y yo te pido que escribas, que luches, que vomites toda la rabia, toda la dulzura, todo.
Comment by Indolencia Guzmán — August 8, 2006 @ 10:28 am
Cada gesto y cada palabra incluyen una petición. O un dar. Hay quien no se acostumbró a pedir. Y quien pide, pero no recibirá nunca.
Comment by Sarmale — August 9, 2006 @ 10:53 pm
Todo en esta vida es pedir y dar. Cuando le dices a alguien “no te pido nada” ya le estás pidiendo que te crea, porque es imposible no pedir nada como es imposible no dar nada. Eso sí, se usa la frase porque asusta menos. Por poco que le pidas a alguien, no se lo digas. Que te digan con anticipación que te van a pedir (digamos “exigir”, que es mas real) asusta, asusta mucho.
Un saludo
Comment by dooddle — August 11, 2006 @ 11:19 pm